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Mostrando entradas de enero, 2024

"La fugitiva"

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A colación de la anterior entrada me ha venido a la memoria una anécdota divertida que quisiera compartir. Estando mi madre ingresada compartiendo habitación con Lourdes, le dieron el alta para que pudiera celebrar su 50 aniversario de casada. Al volver a ingresar, le tocó una habitación en la 4ªplanta, maternidad. Mi madre por las noches solía ir a la capilla del hospital a rezar. Una noche estuvo hasta las tantas de la madrugada (las 3 o las 4). Cuando iba a regresar a la habitación, habían cerrado la puerta del pasillo que daba a su habitación. Después de un tiempo largo llamando y no conseguir que le abrieran, no se le ocurrió otra cosa que subir a la 6ª planta y meterse en la habitación de Lourdes. El susto que les pegó tanto a Lourdes como a su compañera fue monumental. Mi madre pasó el resto de la noche con ellas, durmiendo en el sillón supletorio.

Un milagro llamado Lourdes

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Milagros ocurren todos los días, pero es necesario pararse, levantar la mirada y observar con detenimiento. Hay personas que siendo aparentemente tan poca cosa, mueven montañas, y Lourdes es una de ellas.  Conocí a Lourdes en el hospital, fue compañera de habitación de mi madre en la 6ª planta. Lourdes acababa de sufrir un ictus, anteriormente ya había sufrido dos infartos y había sido operada a corazón abierto, resultando aquella operación un éxito, pero ahora yacía en la cama sin poder apenas moverse, ni hablar, ni siquiera comer ni tragar, sin embargo se daba cuenta de todo, con la mirada hablaba, con la sonrisa abrazaba, y con las canciones de Miguel Bosé curiosamente cantaba.  Sus familiares, gente sencilla, pero cada uno más extraordinario me contaban que cuando llegó al hospital por el ictus, el médico dijo que no se podía hacer nada y que le quedaban horas de vida. Sin embargo, a las pocas horas, Lourdes fue despertando y recuperando la conciencia. A partir...

Organizadora de eventos

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Dios quiso que nos casáramos. Un 23 de mayo de 2023 recibimos la noticia de la enfermedad de Carmencita. En ese momento estábamos en Estados Unidos y aún nos quedaban una semanas antes de regresar a España, así que tuvimos que adelantar nuestra vuelta. Lo primero era ir a verla y así fue. Después de 2 vuelos, 1 ave y el trayecto en coche hasta el hospital, llegamos! Recuerdo que estábamos nerviosos y emocionados. Nos plantamos en su habitación y…¿Dónde está Carmencita? Preguntamos y nos dijeron que en el hospital la llamaban “La fugitiva”, porque nunca estaba en la habitación. Así que nos tocó empezar a buscarla por todo el hospital: en la cafetería, en los pasillos y, especialmente en la capilla, ya que pasaba mucho tiempo allí. Seguro que estaría rezando y ofreciendo su enfermedad, pidiendo por todos nosotros y por el plan que nos tenía preparado. Ascensor arriba, ascensor abajo y ni rastro de ella. Hasta que en una de esas que se abren las puertas del ascensor donde íbam...