Aprovecho mi estancia de serenidad en Pamplona, haciendo mi curso de retiro, para profundizar e imitar a los corazones grandes. Tuve la gran oportunidad, gracias a sus hijas -a cada cual más extraordinaria-, de conocer a toda la familia, pero especialmente me llamó la atención ese carácter alegre, positivo, expansivo, conquistador de Carmencita. Me faltan palabras para describir este alma grande capaz de contagiar a otras almas.Asi era Carmencita. Recuerdo alguna anécdota cuando íbamos a Alfarrasi o coincidíamos en Valencia. Hablábamos y comentábamos nuestro día a día (como se hace en las familias) y ella ante cualquier cosa un poco más negativa quitaba importancia ,veía el lado positivo, incluso le sacaba punta con humor y sabía con gracia darle la vuelta. Esto siempre me llamó la atención de su forma de ser, que tantas veces no resulta fácil, y sin embargo ella, persona con corazón grande, sabía desdramatizar las situaciones y conseguía contagiarlo a quie...