Corazón grande


Aprovecho mi estancia de serenidad en Pamplona, haciendo mi curso de retiro, para profundizar e imitar a los corazones grandes.

Tuve la gran oportunidad, gracias a sus hijas -a cada cual más extraordinaria-, de conocer a toda la familia, pero especialmente me llamó la atención ese carácter alegre, positivo, expansivo, conquistador de Carmencita.  Me faltan palabras para describir este alma grande capaz de contagiar a otras almas.Asi era Carmencita.

Recuerdo alguna anécdota cuando íbamos a Alfarrasi o coincidíamos en Valencia.  Hablábamos y comentábamos nuestro día a día (como se hace en las familias) y ella ante cualquier cosa un poco más negativa quitaba importancia ,veía el lado positivo, incluso le sacaba punta con humor y  sabía con gracia darle la vuelta. Esto siempre me llamó la atención de su forma de ser, que tantas veces no resulta fácil, y sin embargo ella,  persona con corazón grande, sabía  desdramatizar las situaciones y conseguía contagiarlo a quien estaba a su lado. Pienso que solo esos corazones grandes con una vida de fé y muy aferradas a lo que realmente es importante, saben actuar así.Gracias Carmencita .

Otra cosa que siempre me llamó la atención fue el amor a su familia, su marido y sus hijos ,siempre unidos,  divertidos, chistosos... a cualquiera le gustaba pasar por su casa. Claro que para cualquier madre buena, su marido y sus hijos son los mejores, pero para Carmencita, esto se multiplicaba por mil. Muchas veces me recordaba a San José María cuando contaba la anécdota de un niño pequeño que cuando iban las visitas a casa, se metía el dedo en la nariz, y las visitas decían "Qué niño tan maleducado, qué cochino,se pone el dedo en la nariz" mientras la madre ante tal escena diría "Es que va a ser investigador". Asi hacía Carmencita, no solo con sus hijos, sino con cualquier persona, para ella todos éramos investigadores. Se vuelve a ver de nuevo su corazón grande.

Otra cosa que llamaba la atención en ella, es que no se quedaba nada para ella misma, sabía muy bien cuál era su misión aquí en la tierra. El Señor quiere que demos fruto, y ella tenía la seguridad del éxito, no por sus buenas cualidades personales (que también las tenía), sino porqué sabía que podía conseguirlo pidiéndolo con fe a Dios y trabajando con empeño y perseverancia. El Señor nos dice "mis elegidos no trabajarán en vano" y así era como hacía para no perder oportunidades con las personas, para acercarlas al Cielo y ser un poquito mejores personas ,ella siempre dispuesta a ganar la guerra contra todo lo que apartase de Dios.

Ella contagiaba porque estaba encendida en el amor de Dios. No le importaba lo que pudiesen decir de ella, no conocía los respetos humanos, y de esta manera conseguía elevar la temperatura espiritual de tantos ambientes.Gracias Carmencita.

Tenía claro esas palabras de San Pablo "¡Ay de mí si no evangelizara!" Era una de las cosas que llenaba su vida totalmente. Aquí es donde digo que no se guardaba nada para ella misma .Como dice Benedicto XVI "No se puede encontrar a Cristo y no darlo a conocer a los demás". Gracias por comunicar la alegría de la fé. El mundo necesita personas como tú. Ojala se nos pegue un poquito ese afán apostólico de querer que las personas estén cerquita de lo que realmente merece la pena y al final es lo que perdurará para siempre .

Gracias Carmencita ,te pedimos al menos un corazón tan grande como el  tuyo, que sepa amar y dejarnos Amar. Menudo legado nos has dejado! Ahora nos toca corresponder. Cuentale a Jesús cosas buenas de nosotras. Y un abrazo muy especial para Laura.

Podríamos seguir hablando, pero dejamos que otros expresen sus vivencias.

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