Una madre
Mª Carmen:
Que gran mujer, de esas a las que solo puedes admirar y que te dan una lección de vida. De las que dejan huella en silencio (bueno, silencio silencio tampoco jajaja) de las que dicen lo que piensan, luchan por lo que creen y jamás se rinden.
De las que aman sin condición, cuidan y protegen.
La definición perfecta de MADRE.
Que gran suerte la mía el haberla conocido, sólo espero parecerme a ella algún día.
Ahora mi anécdota, y para poneros en situación empiezo por aquí…
La primera vez que bajé a Alfarrasí, Román no me había puesto al día sobre su familia quizás fue por mi inclinación política de rojilla… pero allá que fui.
Una vez allí y a la hora de comer (ciento y la madre alrededor de la mesa) se ponen a bendecir (Sólo lo había visto en las películas) así que os podréis imaginar mi cara, creo que ella fue la primera en darse cuenta, pero aun así siempre me aceptó como a una más.
Pasadas unas semanas… una bonita mañana de domingo decidí ir con ella a misa, yo toda contenta e intentando hacer todo bien. El cura con su sermón, llega el momento de comulgar y me levanto… Y Mª Carmen agarrándome del brazo para que me sentase. Yo quería hacer lo mismo que ella... hasta que no aguantó más y se puso a reírse, fue entonces cuando me dijo: tienes que sentarte, tú no puedes comulgar porque no te has confesado.
Allí iba yo con mis 19 años de pecados porque ni siquiera había tomado la comunión y no sabía cómo funcionaba el asunto.
Nos reímos mucho de ese momento, lo importante fue la intención jajaja
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