*Gracias por esta familia*
Cuando conocí a Nicolás, lo que más me impresionó de él, fue su gran corazón generoso, e ingenioso, y dispuesto para todos. Algo que entendí perfectamente cuando conocí a su familia, especialmente a Mari Carmen, que con su entrega sin límites a su familia y a todos los que nos acercábamos a ella, creaba un ambiente festivo de cada acontecimiento, contagiando su generosidad a todos los demás: "El que no vive para servir, no sirve para vivir", como reza el cuadro que puso en la pared del salón, a la vista de todos. Y es que, Mari Carmen educaba y enseñaba con el ejemplo.
Me acuerdo como cada semana nos llamaba para ver si íbamos a ir a comer el fin de semana a Alfarrasí, alegando cualquier celebración o excusa que se inventaba para hacernos ir a todos, aunque nos juntáramos ciento y la madre y tuviéramos que multiplicar la comida, porque lo importante era estar todos juntos.
Lo cierto es que a mí alguna vez me molestó que nos insistiera, pero ahora se lo agradezco, ya que gracias a esos encuentros (en los que en realidad nos hacía descansar) ha conseguido formar una familia a prueba de balas, incondicional, tal y como era ella.

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